Para la Dra. Marissa Whitehead, servir a los demás siempre ha sido la esencia de la odontologÃa. Aunque el trabajo misionero habÃa sido un objetivo desde hacÃa mucho tiempo, la vida se encargó de posponer esa oportunidad. La carrera de odontologÃa, la organización de la boda, la construcción de una carrera profesional y las responsabilidades familiares tuvieron prioridad, pero este año, tras casi un año de planificación y preparación, ese sueño por fin se hizo realidad.
Junto con un equipo comprometido de 15 voluntarios, entre los que se encontraban dos dentistas, dos higienistas dentales, un auxiliar dental, un médico jubilado de urgencias, dos enfermeras, dos estudiantes de odontologÃa de la UCF y voluntarios encargados de dirigir las actividades de la Escuela BÃblica de Vacaciones y los programas infantiles, el Dr. Whitehead viajó a Honduras para proporcionar la atención dental que tanto necesitaban las comunidades desfavorecidas. La experiencia dejó una huella imborrable en todos los participantes.
Aunque llevaba años prestando servicio a nivel local a través de programas como Florida Mission of Mercy, Donated Dental Services y eventos dentales gratuitos para veteranos, este fue su primer viaje de misión dental internacional. En colaboración con Heart for Honduras, el equipo se desplazó a las comunidades identificadas como las más necesitadas. Los lÃderes locales les dieron una cálida bienvenida y les ayudaron a coordinar la atención médica durante todo el viaje.
Kali, higienista de Winter Park Dentistry, habÃa participado en viajes misioneros antes de la pandemia e inspiró a los miembros del equipo a participar en uno para prestar asistencia bucodental. Tras meses de planificación y preparación, el equipo estaba listo para prestar asistencia dental a comunidades desfavorecidas de todo Honduras.
El objetivo de la misión era sencillo: proporcionar atención dental gratuita a personas que, de otro modo, quizá nunca la recibirÃan.
Al aterrizar en Honduras, los responsables del aeropuerto informaron al equipo de que sus cinco grandes baúles con material odontológico —entre los que se incluÃan guantes, anestésicos, instrumentos quirúrgicos, cepillos de dientes y productos de higiene— no podÃan entrar en el paÃs sin una autorización especial. Durante varias horas de gran tensión, el equipo temió tener que abandonar precisamente el material que necesitaban para prestar asistencia.
"Pensábamos que Ãbamos a perderlo todo", dijo el Dr. Whitehead.
Mientras los voluntarios se apresuraban a documentar y hacer inventario de cada artÃculo, se produjo un milagro. Tras múltiples conversaciones e innumerables explicaciones, un responsable del aeropuerto regresó con una noticia sorprendente: se permitirÃa el paso de los suministros.
A lo largo del viaje, el equipo atendió a unos 200 pacientes, dando respuesta a algunas de las necesidades dentales más urgentes de las comunidades que visitaron. Entre los servicios más habituales se encontraban las limpiezas profundas tanto para niños como para adultos, las extracciones dentales, la formación en higiene bucodental y la distribución de material dental.
Lo que más llamó la atención fue la enorme necesidad de atención preventiva.
"Los dientes de leche estaban totalmente descuidados y no recibÃan ningún tipo de atención. Vimos a niños con todos los dientes de la boca cariados, negros, rotos o infectados", recordaba el Dr. Whitehead. "Simplemente no se da la misma importancia a la odontologÃa preventiva que aquÃ"."
Para ayudar a subsanar esta carencia, el equipo repartió más de 300 kits de higiene dental que contenÃan cepillos de dientes, pasta dentÃfrica e hilo dental, al tiempo que enseñaba las técnicas adecuadas para cepillarse los dientes y usar el hilo dental.
Una de las principales conclusiones del viaje fue comprobar de primera mano lo mucho que difiere el acceso a la atención dental de lo que experimentan los pacientes en Estados Unidos. Aunque hay dentistas disponibles en muchas zonas de Honduras, las visitas suelen reservarse para casos de dolor intenso, infecciones o emergencias graves. La odontologÃa preventiva —revisiones rutinarias, limpiezas y tratamientos tempranos— suele estar fuera del alcance económico de la población o no se le da prioridad.
"Es como el dÃa y la noche", explicó el Dr. Whitehead. "A menudo, la gente vive con dientes rotos y dolor crónico porque no puede permitirse el tratamiento"."
Para muchos niños, este viaje misionero supuso su primer contacto con un profesional de la odontologÃa. Por eso, cada experiencia positiva fue muy importante.
"QuerÃamos que vieran que los profesionales de la odontologÃa son amables y serviciales. Esperamos que esto les anime a acudir al dentista en el futuro y a no tener miedo", afirmó.
Aunque el trabajo odontológico en sà mismo fue gratificante, algunos de los momentos más significativos tuvieron lugar lejos de los sillones de tratamiento. La Dra. Whitehead y su equipo no tardaron en establecer un vÃnculo con muchos de los niños que conocieron en las distintas aldeas. A pesar de las barreras lingüÃsticas y las difÃciles condiciones de vida, los niños les dieron la bienvenida con sonrisas, abrazos y una energÃa inagotable.
"QuerÃan jugar. QuerÃan hacer manualidades. No dejaron de sonreÃr en ningún momento", dijo.
Muchas familias vivÃan sin agua corriente, electricidad, frigorÃficos ni aire acondicionado. Sin embargo, la alegrÃa y la fortaleza de los niños causaron una profunda impresión en todo el equipo.
"Nos preguntaban cuándo Ãbamos a volver", recuerda el Dr. Whitehead.
Para crear recuerdos imborrables, el equipo llevó material donado, como lápices de colores, rotuladores, kits para hacer pulseras, balones de fútbol e incluso una cámara Polaroid, para que los niños pudieran llevarse una foto como recuerdo de la experiencia.
Cuando se le preguntó qué era lo que más recordarÃa, la Dra. Whitehead no mencionó el número de pacientes tratados ni de intervenciones realizadas. En cambio, recordó las sonrisas.
Algunos de los niños llegaron asustados y llorosos, sabiendo que tendrÃan que recibir inyecciones o que les tendrÃan que extraer alguna muela. Sin embargo, tras el tratamiento, se marcharon sonriendo, abrazando a los voluntarios y expresando su gratitud.
"Todo el mundo se fue contento y agradecido", dijo ella.
Aunque el equipo logró un impacto significativo, el Dr. Whitehead reconoce que su trabajo apenas ha arañado la superficie de lo que se necesita.
"Queda mucho trabajo por hacer", reflexionó. "Apenas hemos arañado la superficie de un pequeño rincón de un solo paÃs"."
Aun asÃ, el impacto del viaje quedó patente de innumerables maneras. Para el Dr. Whitehead, el viaje supuso un poderoso recordatorio de que no hay que dar por sentado el acceso a la asistencia sanitaria. Una auténtica prueba de que la odontologÃa puede cambiar vidas mucho más allá de las paredes de una consulta dental.

